Conectarse

Recuperar mi contraseña

¿Quién está en línea?
En total hay 1 usuario en línea: 0 Registrados, 0 Ocultos y 1 Invitado

Ninguno

[ Ver toda la lista ]


La mayor cantidad de usuarios en línea fue 16 el Mar Jul 03, 2012 10:57 pm.








Últimos temas
» Autumn Invision {Afiliación Normal}
Miér Ago 29, 2012 5:45 pm por Invitado

» Ausencia, no hagan travesuras sin mí c:
Mar Ago 21, 2012 6:21 am por Zack J. Turman

» Dark Hunters
Dom Ago 19, 2012 4:13 pm por Invitado

» Andorthel | Sólo tú tienes el poder { Af. Normal Aceptada }
Miér Ago 15, 2012 7:43 pm por Invitado

» Ausencia, ¡me voy con los monstruos!
Lun Ago 13, 2012 11:37 pm por Dick Head

» Can't stop moving { Afiliación normal || New forum!!!! }
Vie Ago 10, 2012 2:31 pm por Invitado

» Des Plaisirs Occultes {Normal}
Miér Ago 08, 2012 10:26 am por Invitado

» The nefilim world
Miér Ago 08, 2012 6:57 am por Invitado

» Sapienza University / Foro Recien Inagurado / A.Normal
Vie Ago 03, 2012 9:31 pm por Invitado


Compañeros
LoveDaze! TourPhotobucket
Image and video hosting by TinyPicClash of Kingdoms
Image and video hosting by TinyPic
Titanic RPGImage and video hosting by TinyPic
7th & Spring

Sí, estoy loca. ¿Y qué? [Laura J. Pérez]

Ir abajo

Sí, estoy loca. ¿Y qué? [Laura J. Pérez]

Mensaje por Carla J. Müller el Miér Jul 04, 2012 1:19 pm

Esa noche casi todas las calles están desiertas, porque todo el mundo ha salido de fiesta y las discotecas están abarrotadas. Ocasionalmente se ve algún grupo de amigos riendo en una esquina o frente a la puerta de algún establecimiento, pero tampoco demasiados. Es sábado, de madrugada y la luna llena ilumina desde las alturas, además no corre nada de aire y en el exterior el calor es sumamente agobiante. Una figura solitaria abandona la tranquilidad de su edificio y camina velozmente, apresurando el paso hasta convertirlo en una carrera de las de verdad.

Corre como si la vida le fuera en ello y al verla se podría pensar que huye de alguien, pues es poco usual ver a una chica joven corriendo de madrugada porque sí. Pero lo cierto es que ella no escapa de nada, más bien disfruta del ejercicio que realiza. Al pasar junto a una farola se puede atisbar perfectamente la sonrisa exultante de satisfacción que adorna sus labios carnosos, así como también los ojos brillantes por la emoción. Hace calor y es tarde para estar haciendo el loco, pero a Carla Müller no le importa en absoluto lo que puedan pensar los demás al respecto y sigue corriendo sin siquiera detenerse a respirar.

Ama sentir la adrenalina recorriendo su cuerpo en brutales oleadas, ama correr porque así se siente poderosa, libre y sin ataduras. Sus pensamientos se aclaran con el ejercicio, que la relaja de una forma que pocos alcanzan a entender. Y esa noche en especial, la pelirroja lo necesita. Una idea le ronda por la mente, algo que a esa hora solo alguien realmente temerario se arriesgaría a hacer. Alguien como ella, en efecto... por eso no se detiene cuando unos chicos le hacen señas para que se acerque, seguramente en busca de una diversión que ella no les va a proporcionar esta vez.

Sus pasos la llevan a alejarse de las discotecas y pubs, dejando atrás todo el bullicio. Si es que acecha algún peligro oculto, Carla lo ignora olímpicamente. Quizá no ha pensado en eso, o quizá es demasiado confiada para su propio bien. Tal vez, como muchos afirman, es demasiado temeraria y un día de estos va a acabar mal. Pero de momento se dedica a disfrutar al máximo, y sin apenas agotarse se encuentra a sí misma en el muelle contemplando las profundas aguas. Ampliando su sonrisa, la chica se despoja de sus vaqueros y de la camiseta. Tras ocultar la ropa entre unas rocas, se aproxima al borde y aspira con fuerza el olor a agua salada.

Sí. Está loca y lo sabe, pero le da igual. Su cuerpo ha quedado únicamente cubierto por un bañador negro, lo que indica sin duda que la peligrosa idea ya había sido planeada de antemano. La joven Müller es una insensata de cuidado, definitivamente. Sus ojos recorren las rocas, buscando la adecuada para lo que se propone. Y no tarda en encontrarla, por lo que sube a ella de inmediato. Solo la luna y las estrellas brillan en el firmamento, es la única iluminación que posee. Pero se fía de su vista, que de momento es buena. Algún día puede jugarle una mala pasada, pero Carla cree que para eso aún debe faltar un tiempo. De modo que respira profundo y calcula la distancia de la roca al agua, en teoría consciente de que si se descuida puede acabar abriéndose la cabeza contra una roca o algo peor.

Y, finalmente, extiende los brazos cual pájaro que despliega sus alas. Tomando impulso, salta hacia delante. Por unos segundos siente su pelo revoloteando tras ella, alborotándose. Una ligera brisa golpea su rostro, algo cortante por la velocidad a la que va cayendo. Al principio se mantiene en el aire, realmente llega a percibir lo que es volar. Después la fuerza de la gravedad logra que se precipite a las aguas... su cuerpo se sumerge rápidamente bajo la superficie y desaparece de la vista. Como siempre, acaba tragando un poco de agua sin querer. Bucea durante unos instantes antes de emerger para tomar aire, y es entonces cuando se percata de que en algún momento ha dejado de estar sola.

Nada hacia el borde del muelle y se encarama a este lo más rápido que puede, lanzando una mirada especulativa al recién llegado. En sus labios vuelve a brillar aquella sonrisa divertida tan suya, al final la noche va a resultar más interesante de lo que creía.
- Buenas noches. –Su voz resuena en el muelle, enérgica y sincera como ella sola. Le pica la curiosidad por saber qué trae a alguien más por aquel lugar, pues le extraña que exista una persona igual de loca que ella.
avatar
Carla J. Müller

Mensajes : 48
Fecha de inscripción : 02/07/2012

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Sí, estoy loca. ¿Y qué? [Laura J. Pérez]

Mensaje por Laura J. Pérez el Miér Jul 04, 2012 10:43 pm

El susurro del mar acarició suavemente los oídos de Laura, una eterna seducción, el arrullo de una nana maternal. "Ven conmigo, aquí estarás bien" Palabras que las olas parecían musitar en una promesa que ya podía saborear. ¿Quién podía negarle el placer de esa noche? Ni el mismísimo Dios bajando de las alturas podría impedir el paso decidido de la muchacha que se abría camino entre las dunas de la cálida playa, sosteniendo de una forma casi reverencial su tabla de surf. No, definitivamente Laura era demasiado terca como para que nadie osase interponerse entre ella y el océano. Menos aun aquella noche. La ira brillaba metálica en sus abrasadores ojos marrones, un aura inestable la lamía el cuerpo mientras su acentuado ceño fruncido avisaba que no era recomendable acercarse a ella en ese preciso momento. Clavó firmemente la tabla en la arena y pellizcó el puente de su nariz, tratando de tranquilizarse.

"Vuelve a España querida, aquí te enderezaremos; empezaremos de cero. Aun no sabes lo que te conviene, me necesitas, yo te lo he dado todo y por tus caprichos no vas a hacer lo que te venga en gana. Laura, regresa." Una y otra vez las palabras de su madre se repetían en su cabeza, arrasando con cualquier ápice de tranquilidad que pudiese haber hallado en el camino. ¡¿Ahora?!
Como un animal herido y furioso, Laura gritó. En la soledad de la playa, bajo el refugio del manto estrellado y la luz de la luna, dejó liberar todo lo que contenía dentro. Desahogó su rabia en forma de graves alaridos como un lobo aúlla a la luna su soledad; simplemente porque lo necesitaba, descargar la tensión, deshacerse de la compostura. Le importaba lo que venía a ser una mierda la contención de una dama, podían limpiarse el trasero con esas estupideces.

Aferro de nuevo entre los dedos la tabla, acariciando la superficie de Jimmy que parecía refulgir de forma sobrenatural con aquella iluminación. Sí, él la entendía, o al menos era su impulso para sus propias alas. Era todo lo que necesitaba aquella noche, a Jimmy y a una lata de cerveza y sería feliz. La vida no era tan complicada, mar, alcohol y olas. ¿Por qué nadie podía comprender aquel idioma?
Con Jimmy en los brazos y medio desnuda, Laura se internó en las aguas. Braceó, impulsando a su fiel compañero a buscar la oscura profundidad del mar, adentrándose implacable pero decide desviarse hacia la zona del muelle. Quizá fue el hecho de que estaba prohibido, de que era peligroso cruzarse con un barco, que simplemente estaba mal, pero aquella noche lo último que la castaña quería replantearse era el límite del bien o el mal. Por ella su ángel particular podía hacerle favores sexuales a su demonio y tomarse unas vacaciones. La conciencia no estaba a primera orden del día y su enojo no hacía mejorar su ya habitual brusquedad.
Sin embargo se permite el lujo de que el mar la meza y la libere de su mal humor. Era el calmante que necesitaba y las olas eran el arranque de adrenalina que buscaba aunque no estuviesen en su esplendor.
Acabó escabulléndose al muelle una vez se tranquilizaron sus nervios y pudo tomar a Jimmy con su cariño habitual. La tensión de su mandíbula se relaja y sus labios carnosos se olvidan del rictus duro para volver a la curva burlona, una sombra de sonrisa. Húmeda y relajada, Lau era una persona nueva. O al menos respetaba tanto a su ángel como su demonio y no les deseaba nada malo, solo se limitaba a ignorarlos.

De repente un chapoteo hizo que se irguiese sobre sus pies. Entrecerró los ojos ligeramente. ¿Fuego? Parecía que la luz de la luna arrancaba centelleos anaranjados a una melena flamígera. Le recordó a una cerilla, incandescente y viva en el agua. Una voz femenina alcanzó sus oídos, llamando su atención. Resulta que la magia no existe y lo que tiene frente a ella es una persona de carne y hueso. Una pequeña pelirroja saludó con un entusiasmo que hizo arquear una ceja a Laura. ¿Quién era Miss Simpatía?

-Solo para algunos. -Recalcó apartándose un mechón castaño del rostro, ladeándolo ligeramente. Procura que tus palabras sean mejores que el silencio. Una frase que le repetía constantemente su niñera en su juventud y apegada a ella, Lau no desata su lengua mordaz contra aquella muchacha. ¿Pero quién diablos era?, ¿y porque nadie la mataba por parecer tan contenta?- ¿Te conozco? -Bien, solo dos palabras y no había sido ofensivas. Ya podían sentirse orgullosos de ella.
avatar
Laura J. Pérez

Mensajes : 14
Fecha de inscripción : 03/07/2012

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Sí, estoy loca. ¿Y qué? [Laura J. Pérez]

Mensaje por Carla J. Müller el Miér Jul 04, 2012 11:52 pm

- Estoy completamente segura de que comparada con otras esta puede considerarse una buena noche. –Comenta sin más, con un tono casi inexpresivo. Por un momento es como si la pelirroja hubiese recordado algo poco agradable, pero parece desecharlo alegremente sacudiendo la cabeza. Finalmente se sienta sobre el borde y apoya los codos en tierra, dejando a la ligera brisa acariciar su cuerpo mientras sus pies aún se encuentran rozando el agua. Gira la cabeza ligeramente y observa a la chica, que no debe ser más mayor que ella. El brillo entre pícaro y entusiasmado de sus ojos verde miel se acentúa al ver la tabla de surf que sostiene, adivinando de inmediato lo que hace en un lugar como aquel. No puede más que admirarla por ser como ella, arriesgarse a hacerlo en plena noche cuando no siempre se tiene plena visibilidad. En silencio, pero la admira. Aunque, claro, no permite que aquello se deje ver en su expresión ya que odia que sus pensamientos se vean reflejados en una mirada.

- Me extrañaría mucho. –Niega con total sinceridad, encogiéndose de hombros ante la pregunta de la castaña. Lo cierto es que no le pasa desapercibido el hecho de que la desconocida no está del todo vestida (algo lógico), y es bastante atractiva, dueña de un encanto especial al ser tocada por los rayos de luna. Solo que intuye que aquella no es una conquista, se ve más heterosexual que otra cosa de modo que lo deja por la paz.
- Soy Carla Müller. –En medio de un curioso silencio, la joven recuerda que presentarse es de buena educación y todo eso, por lo que decide mostrarse más o menos civilizada... aunque en sus ojos se ve claramente que acaba de darse cuenta de ello, cuando la fierecilla retrocede y se repliega en su interior para dar paso a la humana que es.

Sabe que su nombre no es exactamente normal, mezclando el nombre español y el apellido alemán. Pero tampoco tiene nada de extraño, o eso es lo que opina. Aunque ella sí lo aprecia, porque ahí está la historia de su origen. Nacida en Berlín, criada a caballo entre las cosumbres de un país y otro, dominando ambos idiomas a la perfección y aún así tan alejada de su verdadero hogar que se le hace increíble.
- ¿Has desarrollado un amor por el riesgo y la adrenalina más allá de lo que algunos ignorantes suelen llamar ‘normal’? –Pregunta curiosa, aún sin borrar su sonrisa divertida de los labios pero más que interrogando afirmando.
avatar
Carla J. Müller

Mensajes : 48
Fecha de inscripción : 02/07/2012

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Sí, estoy loca. ¿Y qué? [Laura J. Pérez]

Mensaje por Laura J. Pérez el Jue Jul 05, 2012 10:49 pm

Las palabras de la pelirroja son bendecidas con el aparente neutral silencio de Laura; sin embargo aquellos inquietantes ojos castaños son incapaces de demostrar tanta serenidad. A través de las brasas ardientes de su mirada nace una mota de genuina curiosidad. ¿Quién era esa muchacha? A Lau le recordó a una de esas muñecas de porcelana, frágil a simple vista, con aquella piel marfileña y los mechones flamígeros enmarcando aquel rostro de facciones élficas. Era tan llamativa como bonita pero nada había en ella que gritase vulnerabilidad. Sin apenas ropa cubriendo sus curvas y sus ojos clavados en ella con una mezcla de curiosidad y diversión, no parecía en absoluto una dama en apuros y Laura se preguntó por un momento si sería real; parecía la personificación del demonio que colgaba como conciencia en su hombro derecho, sonriéndola con la promesa de una noche cargada de aventuras. ¿Y su ángel?, ¿cuándo se materializaría para imponer orden en su cabeza o calma en sus pensamientos? ¡Su enojo la hacía delirar y si alcohol de por medio no era tan divertido!

-Supongo que es mejor que aquella noche en la que desperté en la cuneta con un desconocido y sin cartera. El chico era guapo pero que te roben y te dejen medio desnuda no es tan divertido. Bueno, lo último sí, eso sí que es divertido. -Enfatizó con una huella de acento español un rato después, cuando ya parecía que no iba a responder a la simpatía de la pelirroja y lo cierto es que no sabe que es lo que la lleva a hablar.

Carla Müller. Aquella elfa que parecía sacada de un videjuego de Final Fantasy tenía un nombre extraño y la nostalgia por su tierra natal invadió ligeramente el pecho de Lau. La sensación se evaporó precipitadamente, se consumió hasta transformarse en vacías cenizas.

-¿Nombre español? -Preguntó, elevando su voz con curiosidad en la oscuridad de la noche y acercándose unos pasos a la pelirroja sonriente e incluso logró sonsacarle una sonrisa a Laura- Creo que sí, lo que una persona decente llamaría temerario. ¿Doy por sentado que tú estás en la mismas condiciones, pelirroja? -La miró de soslayo mientras dejaba delicadamente a Jimmy sobre el suelo- ¿O simplemente pensaste que exponerse a una violación en el mar era interesante?
avatar
Laura J. Pérez

Mensajes : 14
Fecha de inscripción : 03/07/2012

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Sí, estoy loca. ¿Y qué? [Laura J. Pérez]

Mensaje por Carla J. Müller el Vie Jul 06, 2012 10:38 am

Aún en la semioscuridad nocturna, Carla es capaz de atisbar el brillo en los ojos castaños de la chica. Casi parecen iluminarse con luz propia, aunque no expresen entusiasmo. En definitiva, una mirada especial, ardiente y abrasadora como el mismo fuego. La pelirroja está descubriendo en ella a alguien muy similar, con quien probablemente comparte personalidad... al menos en la gran mayoría de factores.
- Touché. –Se muestra de acuerdo, soltando una carcajada sin poder evitarlo. Sin malicia, simplemente luciendo divertida.- Alguna situación similar he vivido yo. Solo que no me robaron la cartera, fue más listo y se llevó solo el contenido, aunque mientras estuvo conmigo supo aparentar de puta madre. –Admite, sin reparos, confesando ella también con voz despreocupada mientras se pone en pie. No le ha pasado desapercibido el acento español, ya que al escucharlo en boca de ella lo ha reconocido y no ha podido evitar el mostrarlo al hablar también.

- Esa noche fue divertida, pero también me divertí lo que no está escrito a la hora de la venganza. Oh, ese jodido egocéntrico recordará el color de mi pelo por los restos de los restos. –Su sonrisa se torna maquiavélica, sus palabras suenan convencidas. Y como para no estar segura, con lo mal que debió haberlo pasado el pobre desgraciado.- ¡Deberías haber visto su cara! Tengo una foto en el móvil, pero sin duda no es lo mismo. –Añade segundos más tarde, conteniendo la risa a duras penas.

- Mi madre biológica era española y mi padre alemán, así que crecí entre dos lenguas. Recuerdo que de pequeña pasábamos todos los veranos en Barcelona, al menos una semana. Lo que les permitían sus trabajos, vaya. –Habla sin devolverle la mirada, repentinamente concentrada en observar las rocas. Contesta con calma, pero internamente su estómago sufre una brutal sacudida. Aparta la roca que tiene delante y recoge su ropa, unos vaqueros gastados y una camiseta de Avenged Sevenfold que se coloca sobre el bañador negro; estaba mojado, pero qué se le iba a hacer. Ya se secaría con el aire.

Gira en su dirección mientras se calza las zapatillas, de nuevo con esa sonrisa tan suya.- Y tú también eres española, o has pasado muchos años allí. El acento es inconfundible –Reanuda la conversación con ánimos renovados, echando su larga cabellera flamígera hacia atrás con una sacudida que hizo a las gotitas de agua bailar en el aire antes de caer y desvanecerse. En ese instante la castaña sonríe por primera vez y Carla tiene que admitir que se ve adorable (sí, adorable). Aún con la fuerte personalidad que se nota impresa en sus facciones, aquella chica despierta en la pelirroja un instinto de protección natural. Aunque, claro, nunca lo dirá en voz alta a no ser que sea de vida o muerte.

- Estamos en las mismas condiciones, sí. Mi... hermano suele decirme con frecuencia que nací siendo temeraria –Ríe por lo bajo y se le ilumina la mirada al pensar en Jared, pero por un momento ha dudado en admitir que es su hermano, aunque tan solo sea adoptivo. Aún no sabe como sentirse al respecto, pero evita demostrar más emociones de las necesarias. Arquea una ceja levemente, la mira con fijeza y se ríe. Ríe con ganas, con una sarcástica diversión pintada en sus rasgos.
- ¿Otra? No creo. Procuro no tropezar dos veces con la misma piedra, y a esta en especial no pienso volver a cruzármela porque si lo hago es posible que no responda de mis actos. –Asegura. No hay duda en sus palabras, está diciendo la verdad. No la van a joder una vez más, se niega a que le pasen por encima nuevamente y si la provocan alguien va a salir herido, alguien que no será ella precisamente.
avatar
Carla J. Müller

Mensajes : 48
Fecha de inscripción : 02/07/2012

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Sí, estoy loca. ¿Y qué? [Laura J. Pérez]

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.